Saturday, August 12, 2006

El Puerto, De Spleen de París, Charles Baudelaire


Un puerto es un lugar encantador para el alma fatigada de luchar por la vida. La amplitud del cielo, la arquitectura movible de las nubes, las coloraciones cambiantes del mar, el centelleo de los faros, son un prisma maravillosamente apropiado para distraer los ojos, sin cansarlos jamás. Las formas esbeltas de los navíos, de complicado aparejo, a los que el oleaje imprime oscilaciones armoniosas, sirven para mantener en el alma la afición al ritmo y a la belleza. Y además, y sobre todo, para el que no tiene ya ni curiosidad ni ambición, hay una especie de placer misterioso y aristocrático en contemplar, tendido en un mirador o acodado en el muelle, toda esa agitación de los que parten y de los que regresan, de los que tienen aún fuerzas para querer, deseos de enriquecerse o de viajar.

Wednesday, August 09, 2006

La espera y la ciudad


Entre la oscuridad y la luz teme algo que se va desatando, es el cambio en el origen de las transiciones de aquellos edificios que evolucionan con el ronquido de las letras, chicas y grandes como el eco que madura en el piano, el eco pregunta por las carreteras de las sensaciones se inquietan se hacen nexos entre las plantas, las maravillas se vuelan oscuras como la noche en la ciudad, la ciudad habla en su lenguaje, el grito desesperando de los grillos se desvanece en los minutos, suena el estridente agujero de su música, la vida sigue y se apagan las luces, el tardio giro de la noche respira en su aire de soledad, no quedan mas espacios, siguen pasando los minutos, y yo aqui en un rincon de la ventana mirando la noche, esperandote.
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esta imagen tiene un toque en version nocturna, asi mas dark al hotel de lachapelle ajaja:D